sábado, 16 de enero de 2021
Agujero negro
martes, 15 de diciembre de 2020
Epistemología
La calle luce vacía de vida aunque hay gente caminando, luces gigantes que abren puerta a la evolución, todo se ha ido nublando, me pregunto en qué momento hay paz si las luces de la evolución nunca se apagan.
Las personas son solo una rotación para el sistema y lo que se engendre de ahí, no se limita a ser más que reflejo de lo que un día fue vida y hoy solo es un añoro olvidado.
El
avance de la tecnología no solo ha traído ello, sino también la ebullición del
ruido sin freno, donde todo lo que se compra tiene un sonido apocalíptico, el
ritmo ha dejado de existir y se ha sintetizado en ondas oblicuas sin pausa ¡Mon
Dieu! ¡On y va la vie!
¿Hay
una carta en reverso?
Todas
han sido tiradas al fuego en rechazo al pasado que hoy se llena de melancolía,
pero ingenuo el que logra quemar su pasado si no olvida lo que yace en la
profundidad de sus ojos al dormir, pensando que un día habrá vuelta atrás, que
un día el ruido oblicuo se hará una onda que compondrá una melodía de Tchaikovsky mientras las
luces de la evolución se apagan en medida que las personas empiezan a borrar
sus sombras y lo que engendran.
Se vuelven semillas.
¡Ilusión!... Ilusión que solo se hace cuando sueñan rumbo a casa e intentan hacer un remedo de la vida, pero esa ilusión al menos hace llevar una vida menos infame y más acalorada al rechazo que muere en la ilusión de despertar.
jueves, 12 de noviembre de 2020
La tristeza
No ve el sol brillar porque nada brilla en sí.
Solo hay una larga desolación, un sentimiento de culpa, un dolor en el pecho y recuerdos de fotografías dañadas que vienen a la mente solo para martirizarte y recordarte que eres una mala persona.
No hay rostro que quieras ver porque a duras penas puedes abrir los ojos para vivir, pesa vivir, pesa estar despierto, ver el tic tac del reloj y tener que cumplir con las responsabilidades cuando sabes que no eres nada responsable, que no puedes cuidar a otros...
Tampoco hay ganas de de verse al espejo, de caminar, es como si todas las fuerzas, las pocas que quedaban se han ido a correr con alguien que sí quiere vivir.
Todo lo que parecía hermoso y daba placer no tiene sentido de ser, no genera la misma alegría, ni siquiera se piensa en ella porque en la tristeza no hay espacio para nada más que esa extensa nube negra que te persigue y te dice: "Eres culpable"
Quieres dejar de sentir dolor, pero la única forma, y la sabes bien, es dejando de existir, pero aún amas vivir, aún quieres quedarte (no sabes exactamente) pero quieres quizá pagar tus culpas, tus remordimientos... y bueno, finalmente ese es tu castigo.
Flajelarte recordando el dolor, la escena, el apretón en el pecho, la imposibilidad de hablar sin llorar, el dolor en el cuerpo, la mente que aturde, el poema de la vida que nunca acaba.
Infinito dolor que parece que nunca va a acabar si no dejas de llorar todas las lágrimas que guardas desde tu existencia.
¿Es tan difícil perdonarse?
domingo, 18 de octubre de 2020
La femme - l'homme
Todas las alegrías futuras que nacen yacen dentro de un cubo,
un cubo que puedo verlo pero no tocarlo.
Lo veo y me deleito en el futuro impreciso que refleja en mi sonrisa.
Mi felicidad se parte en 3:
La comprensión que me da calma.
La incertidumbre que me cuestiona.
Y la duda que me dice constantemente un "Si", "No" y "Quien sabe"
¿Cuándo empezó?
Cuando te fuiste y me hice fuerte, como diría la canción de Fito:
"Me hice fuerte ahí
donde nunca vi
Nadie puede decirme quien soy"
Equilibrio en lo masculino - equilibrio en lo femenino.
Besar ambos lados con el honor de llamarse "Todo esta en orden"
lunes, 12 de octubre de 2020
Teníamos la excusa perfecta
Teníamos la excusa perfecta
Que eramos jóvenes e inmaduros
Que podíamos revelarnos hasta a nosotros mismos
Y tiempo de sobra entre las piedras que tirábamos sin pensar
Como el futuro que arrastrábamos a la borda sin echar raíces al andar.
Teníamos la excusa perfecta
Eramos todo y nada
Y eramos felices a nuestra manera
Porque la felicidad era un instante y no un futuro.
Teníamos la excusa perfecta
El otoño no llegaría hasta pasada la primera enfermedad
Mirábamos con asombro y zozobra el: "Algún día"
Y ese algún día llegó a puertas de nuestros 3
Y entonces...
Tocamos fondo
Nos cuestionábamos si había valido la pena vivir
Nos tirábamos adjetivos pensando que eso solucionaría apenas algo...
Pero no se podía visionar hacia afuera
No podía nacer la flor y luego la raíz.
Entonces por primera vez pensamos en quedarnos
En dejar de soñar y aceptar
Dejamos el "Algún día" para "El mejor momento es ahora"
Dejamos de recriminarnos para abrazar las piedras tiradas al mar
Y besar la felicidad del instante convertido en "LO VOY A HACER AHORA"
Porque ahora... SIEMPRE ES HOY.
miércoles, 23 de septiembre de 2020
Manifiesto de primavera
En el atardecer de la vida las flores aún nacen, cual calvario que grita en medio de la noche, aún se le caen las hojas a los árboles como señal que debe mutar, esperar los nuevos vientos y dejar las hojas volar.
Las hormigas aún suben a los troncos y
los pájaros cantan una melodía desconocida al corazón humano mas no para la
tierra.
Añoro los tiempos de praderas verdes en
silencio cuando guardaba abiertamente mi ser, aunque no lo crea, todo sigue
latiendo igual que ayer, pero ahora con prudencia.
Temo la perdida de magia, pero olvido
que la puedo crear, porque a veces solo miro el pasto y olvido que hacia el
cielo vuela todo lo que es libre, el polvo, las ramas, las plumas y los ángeles.
Veo en retroceso y no me arrepiento,
todo lo que sembré fue la cosecha del ayer, que no es más que abono, a veces
vivo... a veces muerto.
Sin embargo, he dejado de pedir para recibir, he dejado de planear para aceptar y como en esta vida llena de círculos, recuerdo una vez más, que hoy es primavera y mañana será otoño.
Mas en mi corazón siempre latirá el
primer verdor, le seguirán creciendo gardenias, claveles y más vida, porque el
cuerpo muerto no es más que un día igual a una siembra monótona.
Por eso vivo en primavera y lloro en primavera.
Puesto que vivir en rosa es más alegre la pena.
viernes, 4 de septiembre de 2020
Disfunción de la luz
Contemplo a lo lejos un cuadro del que solo tengo el marco a primera instancia, podría ver a más profundidad pero no lo hago, porque simplemente no quiero estar dispuesta.
El tiempo pasa y el cuadro sigue ahí, diciéndome: "Mírame, mírame por favor"
Hasta que un día sin darme cuenta lo veo, y veo recuerdos del pasado mezclados con cosas nuevas pero que no son más que pedazos de cuadros rotos, todo me parece mal hecho pero ya está,¡Qué más da! Estoy frente al cuadro y me atrevo a verlo.
El tiempo pasa y de cuando en cuando me acerco a el.
¿Tengo miedo de verlo?
¿Tengo terror de algo que no alcance a ver o quizá solamente me confunda cuando lo vea?
¿El cuadro se aleja de mí o yo de el?
Paso mis días sin acordarme de el hasta que la idea de entrar al salón y observarlo vuelve.
Creo estar más dispuesta y más liviana.
Entro al gran salón que siempre esta oscuro porque no hay donde poner las luces, y ahí está, pero me doy cuenta de que no me basta con mirarlo solo una vez, necesito mirarlo muchas veces.
¿Cuántas necesito?
Me obsesiono queriendo ver un poco de luz en medio de la oscuridad que se guarda entre la niebla que roza el gran balcón con la bandera negra que flamea a duras penas.
Me paso la noche y algunos días intentando calcar, quiero aprenderme de memoria todo el cuadro para luego sacarlo al jardín.
Mi intentos parecen inútiles porque cada vez que pienso que he logrado calcarlo no alcanzo, no puedo, siento que algo falta, que algo no termina de encajar, no lo entiendo, y la no comprensión me frustra, me repito a mí misma que si se puede, intento creérmela pero al final queda el "Sigamos"
Alcanzo a dibujar el balcón, los abedules, y el pasto medio muerto, pero ya el solo hecho de haber logrado eso, me alegra.
Y de pronto cuando me siento encaminada...
Todo se mezcla, se hunde, se rompe el lápiz, el papel se quiebra.
Voy corriendo a mirarlo y esta más oscuro que antes, lloro sin entender por qué lloro, pero estoy ahí, llorando porque no puedo, porque aunque haya tenido todo nada funciona, y más aún porque todo luce más oscuro de lo que ya era.
Quiero sacar el cuadro hacia la ventana, pero todo esta nublado.
Quizá deba dejar pasar los días.
Quizá deba dejarlo ahí y no volver a verlo.
Quizá deba aceptar que esta vez no pude ver.
O quizá solo deba entender que mucha luz ciega y destruye.






