COGITO ERGO SUM


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miércoles, 19 de diciembre de 2018

Muerte en Julio

Largas caminatas invaden el inicio de un nuevo mes.
¿Qué somos?
¿Iremos a algún lado juntos?

La sospecha de que algo se avecina y a la vez el no querer saber su desenlace me oprime el corazón.
Quizá yo alejo todo lo que quiero o quizá solo estoy confundida.

Me adentro por caminos seguros, pero un tanto desagradables a primera instancia, pues todo ha sido así en lo que va del año.

"Hasta que no sepa el valor no lo valoraré" y ahí estoy. 
Sentada viendo las horas pasar y volviendo a la idea que siempre estuvo dentro, pero que por cobardía y estúpida gana mía de "Vamos por otro lado" sigo sentada en la misma esquina, y es que nadie puede escapar de sus sueños si lo único que haces al recordar es no querer verlos y eso lleva a la pesadumbre.

Encuentros fructíferos con amigos, hace más de 6 meses que no los veía.

La tristeza vuelve a tocar mi corazón de la forma más dura y catastrófica...
"Somos polvo de estrellas" y es ahí a donde yo también iré contigo mi querido "Niño"
Veremos nuestros corazones reflejados en el universo.

La vida continua como siempre, algunas marchas, animales usados por gente infeliz que los cree inferiores y los toma como medio de defensa cuando no es capaz de ver su propia miseria.
Lloro de rabia, de enojo.
Nada me ha dolido más en estos meses aquí que ver un caballo usado y llorar.

Hippies italianos, visita a un hospital y por último lo que cambiaría los 6 siguientes meses.

¡Literatura!
¡Una visita del sur del continente!

Ahora que veo cómo el tiempo ha pasado diría que nunca pensé que esos acontecimientos serian el fin de este año que se va y todo lo que me ha conllevado a vivir estos meses hasta hoy.

Con esta entrada muere ese deseo ya satisfecho de haber escrito el resumen de los meses que surgieron aquí y fuera de aquí en este julio - 2018.

Guardo todo para una futura historia, cuento, relato o poema.

¡Qué saben los lectores de la creación de un poema!
¡La mente de un escritor es magia inalcanzable petrificada de un semblante en ayuna!

Adiós a estas 6 entradas que fueron un y no desahogo existencial.
Esas 6 entradas son todas las cartas que no envié.
Que no escribí.




Escrito por: Mademoiselle Parapluie.
Pdta. Con este escrito cierro lo que fue mi vida resumida hasta Julio 2018.

Pájaro en nido

Una nube forma sus cabellos mientras ella le canta al taita inti.
Ella se mueve al compás de las notas de una quena.
"Es ahí donde quiero estar, en el centro de tu corazón pachamama"

Algunos pájaros oyen las notas en "Do", "Re" y en "Mi"
"De tus ojos salen los colores del universo"

El agua del río empieza a bailar con los pequeños pájaros que se posan en las ramas de un árbol.
Mientras las nubes ondulan su cabello ella refresca sus ojos en el viento.

Todo lo que la rodea acaricia su corazón
Este se une cada vez más con el viento, con las hojas y con las flores que se arrancan  para rodearla.

El sonido de la quena y el tambor se hacen cada vez más fuerte.
Ella canta y baila desnuda en medio del río mientras se vuelve transparente.
Algunas aves vienen y posan en ella su nido.
La naturaleza le regala el honor de posar vida en su interior.

Ella es pachamama.
Ella es conexión con el taita inti.

Ella lleva en el medio de su pecho el ojo del universo.



Escrito por: Mademoiselle Parapluie.
Pdta: Este pequeño escrito tiene como inspiraciòn esta hermosa
canciòn que os comparto.
https://www.youtube.com/watch?v=vlGsRDuLUe0

domingo, 21 de octubre de 2018

¡Oh Oh!


La gente mira a los alrededores
Es el día en que ellos abrirán sus ojos.
No es el final.


Suena el estribillo de la música como fondo

Cuando las luces se apagan es como algo soñado.

La gente mueve los labios y repite lo mismo

¡Oh Oh!

Suena a un solo compás
Es el día  perfecto para que suenen las campanas

Es el final que el mundo sabe inventar
Aun así la gente dice:
 “No es el final”


Todos se abrazan.
Son un unísono al mismo tiempo.

¡Oh Oh!

Hoy no es el día para inventar una vez más que estamos vivos.



Escrito por: Mademoiselle Parapluie.

Pdta: Encontrado en mis archivos del recuerdo. 

viernes, 15 de abril de 2011

Muerte fructìfera


Fructífero y espléndido había sido el amor
que desde su espíritu rociaba
incomprensibles elogios ante el ojo inhumano
de sus labios desechos emanaba
inhibido había sido el discurso que exaltaba en el nombre del amor
¡Oh misericordia! Gritaba la bella doncella desde su alma purificada.


Escrito por: Mademoiselle Parapluie.
Pdta: Me inspirè en la muerte.

sábado, 5 de junio de 2010

La muerte como el génesis



¿Acaso resulta tan terrible no ser? 
A fin de cuentas, durante tiempo no fuimos y eso no nos hizo sufrir en modo alguno. Tras la muerte iremos (en el supuesto de que el verbo “ir” sea aquí adecuado) al mismo sitio o ausencia de todo sitio donde estuvimos ( ¿o no estuvimos?) ANTES DE NACER. Lucrecio, el gran discípulo romano del griego Epicureo, Constató este paralelismo en unos versos merecidamente inolvidables:

"Mira también los siglos infinitos
Que han predicho a nuestro nacimiento
Y nada son para la vida nuestra.
Naturaleza en ellos nos ofrece
Como un espejo del futuro tiempo
Por último, después de nuestra muerte.
¿Hay algo aquí de horrible y enfadoso?
¿No es más seguro que un profundo sueño?"
De Rerum Natura”

Inquietarse por los años y los siglos en que ya no estaremos entre los vivos resulta tan caprichoso como preocuparse por los años y los siglos que aún no habíamos venido al mundo. Ni antes nos dolió no estar ni es razonable suponer que luego nos dolerá definitiva ausencia. En el fondo, cuando la muerte nos hiere a través de la imaginación ¡pobre de mí, todos tan felices disfrutando del sol y del amor, todos menos yo, que ya nunca más, nunca más…!
Es precisamente ahora que todavía estamos vivos. Quizá deberíamos reflexionar un poco más sobre el asombro de haber nacido, que es tan grande como el espantoso asombro de la muerte. Si la muerte es no ser, ya la hemos vencido una vez: EL DÍA QUE NACIMOS.
Es el propio Lucrecio quien habla en su poema filosófico de la mors aetern, la muerte eterna de lo que nunca ha sido ni será. Pues bien, nosotros seremos mortales pero de la muerte eterna ya nos hemos escapado. A esa muerte enorme le hemos robado un cierto tiempo los días, meses o años que hemos vivido, cada instante que seguimos viviendo y ese tiempo pase lo que pase siempre será nuestro, de los triunfalmente nacidos, y nunca suyo, pese a que también debamos luego irremediablemente morir.

Murieron otros, pero ello aconteció en el pasado.
Que es la estación (nadie lo ignora) más propicia
A la muerte.


¿Es posible que yo, súbdito de Yaqub Almansur, muera como tuvieron que morir las rosas y Aristóteles?
“Obra poética completa”


Escrito por: Fernando Savater en "Las preguntas de la vida"
Pdta: Me encanta leer sobre estos temas.