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sábado, 4 de junio de 2022

Sin rencores

Marlenne había encontrado la carta, su textura era suave y encantadora, contaba finalmente como había logrado salir del campo de concentración que los preparaba para la guerra, el pasaporte que tanto había anhelado le fue falsificado, sorteando una nueva identidad, una donde decía que venía de un país rico en zinc y de grandes salares.

¿Ese era el precio de poder cumplir los sueños?

¿Cambiar de identidad y renunciar a todo lo que un día creías que era verdad?

Algunas veces habían hablado de eso, pero en la guerra y el amor vale todo, o como lo decía Nietzche en “Más allá del bien y del mal”

Eso había hecho él, porque para el amor por lo que brilla el corazón todos los días, no hay límites.

Ahora estaba lejos, pero no lejos compartiendo con un amigo o solo viendo un paisaje.

Estaba en otra guerra, una más grande o casi igual que la del tráfico de armas, de personas y de todo lo que hace mal al mundo.

Y mientras todo eso estaba pasando Marlenne sonreía y estaba feliz de saber que por fin él había logrado su sueño, aunque nunca le alcanzó palabras para decirlo en su lenguaje materno porque habían prohibido cualquier interpretación que recuerde una nacionalidad, solo, solo por el hecho de recordar que antes de que se instalaran los campos, había un lenguaje que unía a la gente como cultura.

Marlenne terminó de leer la carta, la cerró y una lágrima cayó.

Había comprendido que la verdadera felicidad también se podía experimentar a través del otro, del saber que es feliz, que puede brillar, que puede sonreír en silencio y saber que en algún lugar del planeta puede haber una persona queriendo salir de una guerra en la que nadie le pidió permiso para entrar y luchar sin final,  por una donde sabes que se puede morir solo por la basta idea de que es tu guerra, y solo por ello, merece todo el respeto.


Escrito por:  Mademoiselle Parapluie.

Pdta: Aun en pleno 2022 siguen existiendo guerras y preparándose gente para luchar, este ya no es el  caso muchos, porque es de los que se atreven a luchar y ser capaces de dejar todo lo que aman por su libertad.

lunes, 20 de julio de 2020

Osos blancos

El día que supe de tu existencia me fui al baño a llorar

¿Esperaba conocerte? Quizá pensaba que eras una equis más como cualquiera, pero no.

Cuando supe de ti, me enteré que eras una gran estrella, tenías arte, te habías atrevido a ir por tus sueños, eras como cualquiera como él se hubiera imaginado.

Eras un gran talento.

¿Qué era yo? 

Entonces me vi súper pequeña, más de lo que había creído alguna vez frente a cualquier chica que se cruzaba con él.

Busque tus fotografías, tenías las cejas hermosas, unos ojos negros increíbles, te veías valiente, ruda, imponente y grande… te veías como todo lo que yo no era y por eso tú estabas con él.

Dime,

 ¿Qué era yo? 

¿Un mar de lágrimas?

Mientras escuchaba tus canciones lloraba, no de pena ni de del por qué tú eras grande o tenías lo que yo no podía. 

Lloraba por mi inocencia, por haber escrito aquella carta que nunca llegó, por haber tomado un metro y caminar sin dirección media mañana con un mapa en mano, por haber merodeado la tienda esperando un alcance, por decirle a esa señora que era yo, por haber preguntado tantas veces por él… por haber buscado en años eso que tu tenías y yo no.

¿Qué era lo que tú tenías?

Lo tenías todo para tenerlo, yo solo tenía la ilusión de un futuro en cualquier lugar del mundo mientras tú lo construías como podías pero ibas tras de ello y entonces lloré aún más, pero ese mismo llanto de vergüenza e inocencia me hizo dejar de ver las cosas como creía que habían sido durando casi 2 años e hice lo que debí hacer años atrás.

Abrí mi libreta y coloqué “Puntos del proyecto

 Escrito por: Mademoiselle Parapluie.

Pdta: Este escrito estuvo cerca de 2 años en mi cabeza, quería escribirlo pero no encontraba un momento.Actualmente escucho sus canciones, la sigo admirando como la 1era vez que la escuché. Sigue creciendo y atreviéndose.

¿Qué si pienso en ella como parte de él? No, años más tarde comprendí también que lo que los unía era un vicio, pero esto jamás me valió como nada. 

Una de sus canciones se ha vuelto de mis favoritas. Todo pasa, todo se descompone y brota como una flor.

Gracias por nada.