COGITO ERGO SUM


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domingo, 26 de diciembre de 2021

Pre solsticio

 Desde entonces que pasó, tomé un rumbo diferente hacia todas las cosas.

Dejé de lado un momento el aparato que nos conecta con otros mundos.

Dejé de escribir y comunicar cosas que quizá no tuvieran mucho sentido mas que el de llenar espacios vacíos y decidí llenarlos conmigo, tropezando en el intento de luchar y guardarme todo para mi, de comunicarme conmigo aun cuando deseaba hacerlo con alguien, pero ¿quién? dime ¿quién?

No siempre fue fácil porque el ser humano tiene esa necesidad de hablar, entonces ¿Cómo luchas cuando quieres y no puedes y porque no puedes dices que no quieres?

Aunque al final encuentro amigos, nuevos amigos, nuevos y grandes personajes de la historia que solo se reducen a conversaciones con seres muertos, pero dime ¿Acaso eso no es mejor que alguna persona de este siglo?

Me abrazo todas las noches durmiendo antes que los sentimientos (en verdad no se cual serian, pero prefiero evitarlos porque sino no avanzo) aparezcan, me abrazo en lo agitado que es la vida para que no llegue la noche y sienta ese peso que podría sentir de vivir corriendo.

Pero ese recuerdo ignorante aparece entre mis sueños, como si  me hablara y me dijera:

"No puedes escapar de mi"

Temo el día luego de cada quincena, la luna, los pensamientos del pasado, la lógica irracional de soñar lo que no debería pero que me alcanza hasta el mensaje final que me hace llorar por actitudes que no debería darle mayor interés, discúlpame Anna, me importa un poco ¿Cuánto? no lo sé, pero estamos ahí, es cierto que ya no me late como antes, tampoco tengo el mismo miedo, tampoco tengo ya esos deseos, porque cuando la tristeza ha sido más que el placer, la mínima caricia queda solo como un recuerdo muerto en un papel.

Escrito por:  Mademoiselle Parapluie

Pdta: Resumen de lo sucedido desde el día de la última entrada hasta hoy, si no le doy importancia no tiene valor.

miércoles, 13 de febrero de 2013

La Inocencia

Hoy me levante muy temprano y leí "como Amar a Dios", de un libro de los pentecostes... leí la clásica frase 

"Dios es amor"

             pero ¿Que es amor?

Entonces de pronto cogí el libro que tenia al otro lado de mi cama de Srila Prabhupada y hablaba de 


"La Inocencia"

¿Cuando dejamos de serlo? 
¿Podemos ser inocentes en este mundo? 
¿Existen personas inocentes?
¿Todo los niños son inocentes?
 ¿Somos aun inocentes?
 ¿Se puede volver a ser inocente? 
¿que es ser inocente?

Luego busque por internet y encontré "Falta de malicia en los pensamientos"


Entonces se me vino a la mente el nombre de Italo un devoto de Krishna que conocí hace muchos años, me inspiraba total inocencia en todo momento.


Aquí les comparto el texto de Srila Prabhupada sobre la Inocencia


Srila Prabhupada dijo alguna vez que la inocencia era casi como la ignorancia. Ser inocente en cuanto al conocimiento de Dios, por ejemplo, no es algo digno de admiración. Una víctima "inocente" de un falso guru tampoco es algo loable. Sin embargo, si consideramos la inocencia como frescura y pureza, como ausencia de malicia, esa es una cualidad destacada de Prabhupada.


Cuando Srila Prabhupada contó a un grupo de devotos que la primera vez que vio nevar en la ciudad de Nueva York pensó que habían blanqueado los edificios, algunos de sus discípulos apenas podían creer que Prabhupada fuera realmente tan inocente. 


Pero por su misericordia entendimos su inocencia como la belleza libre de engaños de la conciencia de Krishna. 

La inocencia de Prabhupada no radicaba únicamente en lo que dijo, sino también en la frescura de su expresión y su visión, como cuando escribió sobre su Guru Maharaja: "La línea de servicio tal como tú la has trazado es sana y dulce como el rocío de la mañana".


Como dice Prabhodhananda Sarasvati cuando describe a un devoto en conciencia espiritual,
 "Él ve todo el mundo material como Vaikuntha".

Durante uno de sus paseos de la mañana por la agradable campiña inglesa, un devoto le preguntó a Prabhupada si ese paisaje se parecía al reino de Dios.

 -Éste es el reino de Dios -respondió Prabhupada. De este modo los devotos de Prabhupada pudieron ver a través de sus ojos cómo incluso este mundo es Vaikuntha para el que ve a Krishna en todas partes.


Bajo la protección de Krishna, Srila Prabhupada vivió en el mundo material de una manera sencilla y nunca fue corrompido o contaminado por él. A menudo parecía un joven inocente.


Srila Prabhupada también sentía compasión hacia las criaturas inocentes de este mundo como las vacas, los toros, los terneros, y también las mujeres. Veía cómo se corrompía a las mujeres, a pesar de que en sí mismas son inocentes. 
Prabhupada pensaba que puesto que se las podía corromper fácilmente, deberían más bien ser protegidas. También se refería a todos sus devotos como chicos y chicas inocentes. 
Prabhupada utilizó la frase "chicos inocentes" durante un discurso público en el parque Tompkins Square. Allen Ginsberg se encontraba allí con unos amigos y se rió sarcásticamente de la observación de Prabhupada. 
Ginsberg era tan degradado que el concepto de "jóvenes inocentes" era algo que él no podía ni imaginar.
 Para alguien como Ginsberg un chico inocente es una víctima de la complacencia sensual de uno. 

Por lo tanto no es imposible que exista inocencia en este mundo. 

Cuando alguien se hace devoto puede permanecer inocente al no cometer más pecados y no dejarse corromper nunca más.

Srila Prabhupada entrenó a sus devotos a ser astutos para no ser corrompidos por el mundo material. Podían mantener su inocencia y sin embargo estar bien despiertos ante los peligros de maya y preparados para enfrentarse a ellos. 

A medida que Srila Prabhupada viajaba y predicaba en las ciudades de todo el mundo, veía y escuchaba más y más los horrores de Kali-yuga y no obstante se mantuvo siempre inocente de las atrocidades. Trabajó para ayudar a la humanidad y convertir a los culpables viciosos en seres humanos santos.

Tomado del libro "Néctar de Prabhupada", de SS. Satsvarupa das Goswam

sábado, 5 de junio de 2010

El suicidio de E.Moll



Puesto que a nadie se le preguntó si deseaba o no venir a este mundo, justo sería que al menos pueda elegir por no decir, exigir el derecho o la potestad de poner fin a su vida cuándo y cómo lo decida. Cada quien es dueño de su destino, de su cuerpo y de su esencia, que son los elementos más preciados en la vitrina de los recuerdos y experiencias pasadas.

Lo único seguro en nuestro futuro al momento de nacer es la muerte. Tan real e irónico como eso.
La vida es ¿qué duda cabe? El mejor regalo que se puede recibir. Renegar de un obsequio de esa magnitud es una pésima elección, pero una lección al fin y al cabo y, por ende, respetable.

 ¡Qué fortuna para unos y qué pena para otros! 
Aunque muchos piensen al revés si es que logran concentrarse para hacer el esfuerzo de reflexionar, “pienso luego existo”, el resultado de un suicidio o de un arrepentimiento del mismo depende de muchos factores externos o internos, aceptables o no, extremistas o ecletistas, en su ruta por el cauce vivencial.

¡Que viva la vida hasta donde cada cual pueda surcarla!


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Creo que recién se tiene noción de la importancia del término vida, cuando se está a punto de dejar de existir. La transición de la vida a la muerte es la toma de conciencia de la incertidumbre del momento más crucial de un ser. La vida es como la ilusión óptica, a la que se quiere disfrazar constantemente de todas las formas imaginables. La muerte es la única realidad de la vida. Hay que estar vivo para llegar a saber lo que es la muerte. Espantosa verdad, frente a la que todos caminan, como si fuera un espejismo, algo que se va alejando cuanto más trata uno de acercarse a ella.

“una violenta ráfaga de calor la sumió en un eterno sueño”

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Muchos de los seres humanos por no decir casi todos viven la vida como si tuvieran mil años por delante. Ni siquiera mil años, más bien diez mil, cien mil o un millón de años. Llenan sus horas con, estupefacientes, sentados en un automóvil, viendo cómo retrocede la pista bajo su asiento, dejando tras de sí el parpadeo de sus ojos, esperando el inicio de la semana, esperando el fin del día, esperando el comienzo de un programa de televisión, esperando levantarse al día siguiente del día que esperaron levantarse, del día siguiente que esperaron dormirse.
Y no sigo, pues me estoy cansando de esperar esperando.
Dispénsenme por hacerlos esperar.


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Intento de suicidio


Que importa de qué realidad se trataba en ese momento! El hecho es que no debía cejar ante lo que me había propuesto minutos antes u horas, días, mese, años, quizás desde el día en que me concibieron, o sea, apretar el gatillo y punto.

El calor de la euforia va disolviendo lo que queda del coagulo, y sus restos viscosos vuelven al canal lleno de agua que circunda la fortaleza. Allí, las ratas sin apremio ni premura sorben el gelatinoso residuo y retornan finalmente, una vez saciadas, al campo.


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Había que tomar una decisión y tomarla ya, de una vez por todas ¿Cuántas horas, días o meses mas iba a seguir parado en el baño ante el espejo de marco blanco, observando, indeciso, pistola en mano, hacer realidad una irracionalidad? Porque es, al final de cuenta, el suicidio: escapar de si mismo, tratar de adelantarse a su propia sombra, llegar a al estación final antes que el tren, huir siempre huir, huir ¿hasta dónde? Huir ¿hasta cuándo? ¡¿Qué más da?!


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Todo será feliz felicidad temporal, pero una felicidad en manos de los hombres; una felicidad temporal, insegura, escurridiza y hasta algo fingida. El árbol y los niños se comprenderán maravillosamente. No pasará un día en que no estarán juntos durante algunos minutos siquiera.

Escrito por: Eduardo Moll.
Pdta: Pienso mucho en la muerte.