Parece increíble como el tiempo se disipa entre lo que está sucediendo y lo que acótense en el próximo desplazamiento.
Mis ojos atisban de manera furtiva hacia cada desglose de dedos... hacia un cuadrado que parece tener los mil retratos, entre caricaturas, auto retratos y bastiones de insultos.
Las risas necias merodean todo el hogar y el infinito bullicio que estampa mi cabeza sobre las pocas neuronas que quedan vigentes y se ponen a pensar "¿Dónde quedo el momento para el aburrimiento?"
Usualmente cuando salgo llevo un libro o nada.
Me entretengo pintando en mi cabeza, las imágenes que veo mientras el transporte pasa y recreo escenarios utópicos de solo 5 segundos, pero cuando voy en el tren observo el vestuario de las personas, sus rasgos y si están voluminosas o enclencas.
Encuentro una cierta diversión y admiración hacia lo que parece cotidiano, prosaico y liso
pero para mí... para mi es un festín donde soy la invitada de honor y el gran banquete se sirve.

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